19 ene. 2014

Domingo .-



Odiaba las mañanas contigo.

Las he llegado a odiar tanto, tanto como a ti te amaba.

Te odiaba.

Odiaba el calor de tu cuerpo junto al mío, porque después vendría el frío.

Odiaba tus besos sobre mí, porque los estábamos agotando.

Odiaba tu sonrisa en el desayuno, porque tras ella venía el vacío.

La puerta cerrada tras tu espalda.

Y tú ya no estabas, tú siempre te ibas.

Odiaba despertarme a tu lado y decirte hasta luego amor, sabiendo que no volverías.

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