13 ene. 2015

La Luz .-



El otro día ocurrió un hecho revelador, estaba yo en mi llamada terapéutica de los lunes, el arroz en el fuego, la lavadora puesta, ocho y media de la noche (es que aquí es de noche ya ) y de repente plas, se va la luz, la conversación se para, espérate que igual ha sido aquí, mierda no, es general.

Cuando hay un apagón general, te invade una sensación de desazón e incertidumbre difícil de manejar, pero como no hay manera de controlar la situación, lo suyo es tomar aire y...buscar una linterna.

El arroz por suerte estaba a punto para retirarlo, la conversación se pudo retomar un ratito más, iluminada con luz de neón, lo no muy divertido era que la lavadora estaba a medias, y digo yo, que me podría acostar pero con la lavadora a medias...Yo es que no duermo bien con la sensación de que tengo algo a medias, así que gracias a que tiempo atrás tuvieron a bien regalarme la Kindle con lucecita, pude pasar una relativamente corta espera hasta que volvió la luz y terminó la lavadora.

Cómo le puede dar por pensar a uno de verdad cuando pasa algo inesperado, increíble.

Ahora sí que me he dado cuenta de que a mí lo que me gusta es tener luz en casa, es una de mis máximas prioridades, tener luz y que termine la lavadora cuando tenía previsto y acostarme pronto.

Porque me gusta acostarme pronto y dormir mucho y soñar, así puedo rememorar feliz los días en los que compartía la colada.

Qué buenos esos días.

2 comentarios:

Ester Corral dijo...

Compartir la colada es cuando l@s dos están igual de coladit@s, no? Eso mola mil! ;)

Luisa Fernández dijo...

Qué buenérrimo Ester!!! BRILLANTE ;)