9 abr. 2014

El sorprendente caso del estrangulador de pájaros.-



Estaba cayendo el Sol por la ventana cuando nuestro caballero salió de su oficina tras un largo corto día.

Al llegar casi a casa encontró, a su pequeño vecino, con quien cada tarde hablaba un rato, intentando enseñarle algo mas que datos.

Esos datos que los demás le querían en su joven y tierna cabeza inculcar.

Y se sorprendió enormemente nuestro caballero indulgente, al ver que el pequeño entre sus manos portaba un gorrión de tal modo que casi, casi le estrangulaba, con lo que su indulgencia cedió.

-¿Qué haces chiquillo apretando entre tus manos a ese parajillo?.

- Es un regalo Señor, llevo así este gorrión para meterlo en mi habitación.

- Pero ¿no ves que le vas a ahogar y con esa fuerza con la que lo agarras seguro vivo a casa no va a llegar?.

- Entonces ¿cómo me lo llevo Señor?.

- Si es un pájaro gorrión, no deberías atarlo y si lo quieres de verdad tampoco deberías llevarlo. Mira. – Abrió sus manos entrelazadas y dejó respirar al alado, que estaba tan asfixiado que el vuelo no retomó y en las palmas del pequeño se quedó .- Si es tuyo este pajarillo te acompañará siempre chiquillo. 

- No puede ser!!! Me han contado que los pájaros vuelan y migran y …

- Vuelven….- Dijo nuestro caballero pausado.

- ¿Vuelven? .- preguntó el chiquillo extrañado.

- Vuelven si son bien tratados y vuelven a los sitios acostumbrados.

Entonces el gorrión empezó a retomar aliento y aleteó cogiendo camino con el viento.

El chiquillo se quedó parado pero dijo entusiasmado:

- Mire Señor!! Mire que vuelta en el aire ha dado!! ¿Lo ha visto verdad? Esto es todo una novedad!!

- Vaya.- pensó en silencio nuestro héroe .- Ahora para los niños es novedad que un pájaro pueda volar, pues vamos un poco mal, sí, claro está.

Mientras miraba volar al alado, el chiquillo se acercó a su vecino ensimismado y tirando de su chaqueta resolvió:

- Entonces si vuelven, están atados. Si vuelven será que su jaula es mas grande de lo que habían pensado.

- Así es querido, qué bien que lo hayas entendido. No hay pájaro libre pero sí jaula pequeña. Si es demasiado pequeña le asfixiarás. Si le haces creer que es libre siempre en tu vida estará.- Sonrió y le guiñó un ojo.

Y sonrientes los dos de la mano caminaron hasta casa con un gorrión sobre sus cabezas haciendo piruetas.

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