10 feb. 2014

Missis Scare .-



El mundo a Missis Scare le parecía un sitio sucio y feo, un sitio sin nada bello realmente, donde todo en el se estropeaba un día: así, de repente. Por eso a Missis Scare, el mundo le daba mucho, mucho miedo y se protegía de el actuando siempre con mucho recelo.

Vivía Missis Scare en una torre muy alta, casi tocando el cielo:

- Para que quien quiera subir un gran esfuerzo se tenga que permitir.- pensó.- Así estaré segura de que quien suba sea para verme a mi, no porque simplemente pasaba por ahí. 

Y la rodeaba de plantas con pinchos por todos lados:

- Así nadie querrá pasar y sólo a los buenos dejaré yo entrar - se decía, mientras cada día su casa barría.

A  Missis Scare no le hacían falta ni cosas ornamentales, ni lujos banales:

- Eso está pensado para los que no cuidan de uno. Pues, ¿qué se necesita más que un buen zumo en el desayuno?.

Y tenía razón y así es: Donde esté un buen zumo en el desayuno no hace falta ninguno, ya ves.

Pero lo que nadie sabía, es que Missis Scare en el fondo de sí guardaba un secreto. Dentro muy dentro de ella se añoraba un abrazo. Uno de esos de verdad, un abrazo hondo de corazón a corazón y no lo encontraba, puesto que de todos siempre, siempre se alejaba.

A Missis Scare muy pocos la conocían, pocos tan pocos, que si la encontrabas en una gran reunión se quedaba callada, tan callada que desaparecía.

No le gustaba a Missis Scare ser percibida por miradas ajenas que nada bueno para ella decían:

- Los ojos de los demás están llenos de porquerías y si me miran no me verán, así que mejor evitar.

Pobre Missis Scare, no sabía, que era ella misma quien sucio y feo el mundo veía.

Y en realidad no era para tanto.

Era un mundo sin mas.

Sin ningún gran espanto, que no se pudiera superar.

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