4 oct. 2013

Correcto muy Correcto .-


Correcto muy Correcto era un chico prácticamente perfecto, que todo lo hacía bien, tranquilo y confiado, pensando que siempre hay que hacer lo que hay que hacer.

A Correcto muy Correcto le gustaba observar detenidamente a la gente para ver cómo se comportaban y lo que veía mal iba él y lo arreglaba.

Correcto muy Correcto no deseaba nada mas que ser feliz y para ello hacía feliz a los demás. Pues no se puede estar bien cuando alguien no está bien a tu lado. Se decía. Pues todos formamos parte del todo y por eso aquí estamos.

Pero a Correcto muy Correcto no le iba nada bien, puesto que ningún valor tiene lo correcto en un mundo al revés.

Un buen día regular, un día de esos que pasan como cualquier otro, sin grandes eventos, ni grandes sucesos, un día de esos en los que despiertas y al cabo de unas horas vuelves a despertar como en bucle en otro día regular, Correcto muy Correcto fue a dar su paseo diurno por el parque cercano a su casa. Y como cualquier otro día empezó a recoger los plásticos que encontraba tirados por las calles.

- ¿Para qué haces eso?.- Le preguntó una chiquilla de aspecto Correcta muy Correcta aunque algo dentro de ella le hacía pensar que era imperfecta.

- Porque es lo correcto .- respondió Correcto muy Correcto.- Alguien tiene que limpiar esto o se acumularán y del parque no podremos volver a disfrutar.

- ¿Y de qué te vale? .- Preguntó Correcta muy Correcta creyéndose imperfecta.

- Quiero un mundo perfecto .- respondió .- Así que limpio y aseo a ver si así se ve menos feo.

- Pero así no es, no lo ves, el mundo no es perfecto está al revés .- respondió Correcta muy correcta que se creía imperfecta porque el mundo estaba al revés y a ella...algún revés le había dado también.

- Bueno, sí, pero yo lo cambiaré .- rebatió Correcto muy Correcto, que además de Correcto era bastante tozudo.

- No puedes solo .- Increpó Correcta muy Correcta que se creía imperfecta porque ya todo lo sabía del mundo en el que vivía y además se convencía de que era así y así seguiría.

- Ayúdame entonces, tu que lo ves .- Pidió Correcto muy Correcto mientras aplastaba una lata con sus pies.

- Yo ya estoy demasiado cansada. Déjame.- Dijo Correcta muy Correcta quien se creía imperfecta porque no se veía en un espejo real, sino que se veía en el espejo de los demás.

Y así quedó Correcto muy Correcto con su empeño de limpiar el mundo y dejarlo perfecto. 

Y así siguió Correcta muy Correcta caminando sola porque se creía imperfecta y nada ni nadie le entusiasmaba ya, como para querer eso cambiar.


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