1 mar. 2016

El constante .-





Nos hablábamos todo el rato.

Todo era nuestro,

todo el rato,

Cada segundo.

Cada poro de la piel unido,

todo el rato.

Nos hablábamos todo el rato.

Sin palabras, sin pudor, sin miedo.

Todo el rato.

Durante mucho,

largo,

constante.

No éramos tu y yo.

Éramos todo, todo el rato.

Todo.

Nos lo fuimos todo,

todo el rato.

Un continuo todo.

Fuimos un todo absoluto,

un tu yo, yo tu, nosotras, todo el rato.

Hasta la extenuación.

Hasta que nos agotamos.

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Ahora no queda nada.

Las personas que dejan a otras personas, se transforman en una nada.

Se vacían tanto de amar, que se quedan en nada.

Una nada continua y absoluta.

Son nada.

Todo el rato.






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