2 jun. 2015

Atarse bien .-




La sensación de tener una pulsera en la muñeca durante cuatro días, atada a una serie de momentos estupendos que tienes que apuntar para que no se te olviden.

"Vente el miércoles que es mejor, así no harás cola para la pulserita".

Y empieza el festival y te dan una tarjeta que parece que alberga todos los tesoros del mundo, porque si la pierdes no puedes volver a entrar en el recinto. Y piensas: Mi vida ahora mismo está en este recinto. No hay nada más.

No me interesa absolutamente nada más durante cuatro días, que disfrutar de la música, a ser posible en la mejor compañía, que la tuve. Gracias, gracias.

Y el mejor recuerdo es ese: "Me alegro tanto de verte". Siempre. 

Todo el mundo está feliz en el Primavera, todos están encantados de volver a verse, encantados de bailar, encantados de estar rodeadísimos de muchísimas personas que sonríen, todo el rato...Uy, esta no sonríe: aguántale la cabeza que allá va.

Y te haces medio enfermero si hace falta, y estás pendiente de un desconocido, y le guardas el sitio a una sonriente que viene sola a ver a Patti Smith al Auditorio, porque seguramente sus amigos, como casi todos los míos, están aún en su segundo despertar.

Y te abrazas a tu hermano y sonríes y se te ponen los pelos de punta con Tori Amos cabalgando entre teclados mientras canta Precious Things, qué maja la ginger ( me falta mi dude ).

Y te quieres ir pero: "Espera, tienes que ver a Ariel Pink, que son increíbles", y lo son y tocan como locas, a pesar de tener muchísimos problemas con el sonido, pero tocan, tocan para ti y son geniales y le agradeces muchísimo a tu cicerone, que te haya traído hasta ahí. 

Y te juntas al fin con esa pandilla de majos, vamos a ver a Thurston Moore, pues me parece genial, yo con vosotros voy donde sea...menos al Heineken, al Heineken sólo por Patti, porque en realidad a mi, me agobian mucho las masas, pero por Patti lo que sea.

Ah pero The Church en primera fila. Como usted diga, perfecto cicerone musical y qué bien compartirlo contigo, pero me falta mi niño.

Y sí, qué bueno haberlo compartido, pero me has faltado tu y tu y tu.

Y me quiero ir a casa. 

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