1 mar. 2015

Como haciendo el canelo .-


A veces siento que  me paso los días haciendo el canelo, intentando conformar una realidad válida para que no te vayas, para que te quieras quedar, para no quererme ir yo, para que estemos.

Me paso el día, los días, creyendo en el sí se puede, en el que sí podemos, en el que ahora o nunca, como haciendo el canelo.

Porque luego vienes tu diciendo que fuera mejor, que tele mejor, que burdo mejor, que casta mejor.

Y me siento súper canela. Hiper mega canela y un poco monguer incluso.

A ver si es que el problema lo tengo yo, por no poder levantar la cabeza con dignidad, si no me opongo a todo este despropósito que nos ha tocado vivir.

Porque me paso los días creyendo que se puede.

Con la intención de verte de nuevo y que no te quieras ir, encontrarte y que no te quieras ir, saber que no nos queremos ir.

Soy una humana simple, común, no estoy haciendo nada extraordinario.

Sólo quiero estar feliz aquí contigo, contigo también feliz.
No contigo y la queja, contigo y el desánimo, contigo y la huida.

Soy una humana simple, porque yo, soy la primera que se quiere ir.
Lo mandaría todo a la mierda de donde ha salido y me piraría muy, muy lejos de todo.

Pero me quedo.

Construyo y me quedo, como haciendo el canelo.

Confío y me quedo. 

Haciendo el canelo, muy feliz.

Y paso las horas ideando con otros, a ver si esta vez lo conseguimos, aunque sea haciendo el canelo.

Qué más da.

Es divertido.

Nos entusiasma.

Tenemos la esperanza por la mañana, en vez de la derrota.

Esa jodida e insoportable derrota. Yo no la quiero mas.

Y como buenos canelos.

Así va.

Así paso los días, cual canelo, esperando que cuando volvamos a cruzar la mirada, tu no te quieras ir y yo esta vez, te fuerce a quedarte, para que entiendas que te quiero, como te han enseñado que se quiere a alguien.

¿Otra vez? ¿Te lo explico otra vez?.

Aquí y ahora.

Ahora o nada.

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