22 jul. 2013

En Un Mundo Paralelo Feliz ( Tranco 4 ) .-


Charlie Bucket, el pequeño Charlie que vive marginado por la sociedad al ser nieto de dos parejas abiertamente homos: sus abuelas y abuelos quienes un día decidieron dejar de lado los estereotipos de la opresiva sociedad americana y previa charla con sus hijos terminaron compartiendo cama de cuatro todos juntos porque entre ellos hubo siempre mucho amor. Amor que transmitieron a sus hijos quienes terminaron juntos ya que también desde pequeños compartían cama y ya se sabe...el roce.

Charlie Bucker, el pequeño Charlie que siempre había vivido en un hogar para él de lo mas normal, enfrenta con aplomo el reto de entrar en La Fabrica de Chocolate del extravagante y colorido Willy Wonka, amante de todo lo gay, quien le invita expresamente al saber de sus abuelos.

Juntos, Charlie y Willy someten a una serie de pruebas de lo menos cruel y muy muy divertidas a una serie de estereotipados y malcriados niños hetero, con la esperanza de que salgan de La Fábrica con las miras un poco más amplias y enseñen a su vez a sus padres que no lo están haciendo ni remotamente bien educándoles como les educan.

Los Umpalumpas, siendo esta la primera raza enteramente gay capaz de procrearse, por su parte disfrutan muchísimo de la visita de los extraños personajes que aparecen por allí y chiflan cada vez que un niño se atasca en el tubo del chocolate o se toma el chicle equivocado. No sólo porque esto les permite ensayar con público sus siempre deslumbrantes coreografías, sino sobretodo porque aprovechan la ocasión para darles a los padres un brebaje que les hace experimentar sentimientos encontrados al menos por un momento al ver su propio reflejo en el espejo.

Tras un día de visitas los heteros salen con mucho más color y mucha mas vidilla de la que traían al entrar y Charlie se queda como heredero universal de un imperio lleno de luces de colores y maravillosos sabores.

Sabores que sólo alguien amante de los gays puede disfrutar.

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