17 may. 2012

El Señor Broker .-



Vivía el Señor Broker pegado a una pantalla, no sentía, no pensaba, tan sólo ejecutaba.

Despertaba de manera automática cada día a las seis, desayunaba de manera automática a las seis y diez, a las seis treinta ya estaba disfrazado cual dandi del pasado, a las seis y treinta y seis ya estaba sentado sobre su silla allí todo el día, cada día atado. Una y otra vez se decía:

- Soy un gran valor, soy ejecutor – alardeaba -. El mundo está en mi mano y así hago y deshago.

Antes antes, cuando era un infante, el Señor Broker soñaba con un mundo brillante, pensaba ya de pequeño el Señor Broker en que toda la vida era un diseño perfectamente orquestado para que el mundo girase en un perfecto engranaje.

¿Cómo le explicarás al pobre Señor que todo lo que el soñaba era mentira como las mentiras que a tí mismo te contaban en su día? ....

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