21 feb. 2017

Cosas fascinantes .-




Esas escenas de peña con heridas sangrantes en la cara, que se tiran media peli haciendo cosas, como si aquello de la explosión hubiera sido un baño termal. Van corriendo por toda la ciudad con su herida sangrante, matando a todo dios con su herida sangrante (que ya no sangra pero se queda ahí), besando a la chica guapa, que ha salido dos veces y tiene tres frases con el prota, pero le quiere mucho, tanto como para besarle al final de la peli, con su herida sangrante. Como si aquello no escociera, ni hubiera habido ningún momento en el que se la podía haber limpiado un pelín. Porque claro, todo el mundo, según se corta y sangra o le cae algo sobre la cara, lo último que hace: es frenar esa sensación pringosa sobre el rostro.

Lo mismo pasa con los que se quedan a punto de congelación, que digo yo, que tras una hipotermia no estás para muchas leches (en todo el amplio sentido de la palabra).

Hablando de leches: ¿alguien me puede explicar cómo se consigue el carnet de furgo? Quiero decir: que si lo regalan o se lo dan a personas con una clara ausencia de sentido espacial, porque no hay nada más fascinante que ir detrás de una furgoneta y ver cómo se mueve por la ciudad, en concreto esas que han tapado el vidrio trasero, lo hacen "de la leche". Sinceramente, creo que antes de la furgo llevaban triciclos o patines, porque van así como si su carrocería trasera terminara justo ahí, donde termina la espalda. Hecho que sólo se agradece cuando contratas una para una mudanza y tienes que pagar por horas.

Leches, también son las que te puedes terminar pegando en los cuartos de baño de esos locales, que en su día decidieron que la luz se conmutaría por el movimiento o que directamente la programan. Mis preguntas son: ¿Que tipo de persona incontinente programó el tiempo de luz en los baños? y ¿por qué el pilotito, que te marca en ese momento dónde queda el interruptor, es tan diminuto?.

Es posible, en todo caso, que alguien de una peli, termine con la cabeza golpeada con el agresivo colgador de la puerta de un baño con luz conmutada y tras eso, debido por supuesto a la conmoción cerebral que le provoca el golpe, salga feliz a cargarse no sé...Al presidente de algún país gigantesco y neofascista, por ejemplo. O de un país pequeñito. ¿Quién sabe?. Por imaginar algo.