11 mar. 2014

Diez .-



Hoy hace diez años de uno de los días mas terroríficos de mi vida.

El día en que me di cuenta de que no estamos tan lejos de las crueldades del mundo.

Porque llega un día en que la locura te toca mas de cerca de lo que ves en la tele. Entonces comprendes que no hay refugio y eso da mucho miedo, mucho.

Lo peor fue mantener la calma hasta hablar con los amigos que pasaban por allí. Los amigos que podrían haber estado allí. Pensando: No, no, a Pau no le puede pasar nada. Imposible, mi amiga de toda la vida. No puedo perder a mi amiga de toda la vida, así no.

Hacer el recuento de dónde estarán unos y otros. Saber que ni de coña mamá pasaría por allí.

Terminar concluyendo que están todos bien. Están...vivos. Bien.

Lo más difícil de conciliar fue ese sentimiento de culpa por no estar allí, en la tierra (asfalto) que me vio nacer y sufrir de pura impotencia ante las reacciones animales de los vecinos contra Faruk, la primera persona con quién hablé estando en Málaga tras lo ocurrido.

Faruk significa el que distingue el mal del bien. Cosa que parece que tras diez años no hemos aprendido a distinguir.

Han pasado diez años y seguimos con portadas de periódicos que deberíamos haber quemado hace diez años. Y todo sigue.

En Google han puesto un lacito negro en memoria de "Las víctimas del 11-M". Bueno, bien.

Pero no creas que tu, yo, nuestros mas queridos y nuestros mas lejanos, estamos fuera de ese grupo.

Aquí seguimos siendo víctimas hasta que empecemos a ser verdugos. No tiene nada de malo.

¿Lo hacemos? ¿Ya? ¿Ahora?

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