3 sept. 2013

Tontito muy tontito .-


Tontito muy tontito era un buen niño, de buen corazón, pero tenía un tema…un verdadero problema, a Tontito muy tontito le gustaba tropezarse siempre con la misma misma piedra y darse en el mismo mismo pie una y otra y otra vez.

Tontito muy tontito pasaba el día pegadito al cristal, mirando las gotas de su propio aliento por allí deslizar. Tontito muy tontito no aspiraba a mas que encontrar algún día a alguien a quien amar.

Pobre tontito no sabía que eso era pura fantasía.

Tontita muy tontita era una niña bien bien bonita, de ojos enormes azules inmensos y cabello rizado de un rojo intenso. Tontita muy tontita adoraba pasear por el parque y metía los dedos en los estambres de rosas y flores de todo tipo de colores.

A Tontita muy tontita no le gustaba nada más que admirar la naturaleza y cerca de ella poder estar. Pero tenía Tontita un tema…un verdadero problema, a Tontita muy tontita le gustaba poner la mano en el fuego por los demás y quemarse la misma mano una y otra y otra vez.

Un mal mal día, un día de esos en los que te levantas e inmediatamente deberías volver a dormirte a ver si despiertas en un buen mal día o un mal mejor día pero no, un mal mal día de esos en los que te levantas y empiezas, Tontito muy tontito salió de casa, pues su cristal adorado había quedado esta vez muy muy empañado y tenía que comprar algo para poder bien limpiarlo.

Pasó Tontito muy tontito por el parque donde Tontita muy tontita paseaba cada tarde. Tontito cojeaba, puesto que la piedra con la que siempre se daba esta última vez pareció ser mas dura y pesada, con lo que casi le rompe el pie.

Tontita muy tontita que como cada tarde por las flores andaba, reparó sin saber bien por qué, en la presencia de ese extraño cojito por una sola primera vez.

- ¿Dónde va usted andando cual patito? .- Le preguntó a Tontito muy tontito, de lejos, pues no quería Tontita que pensara que le tiraba los tejos.

- ¿Quién lo pregunta? .- Tontito muy tontito, además de cojo era un poco miope, puesto que tanto mirar por el cristal con los ojos pequeños, le habían dejado la visión un poco fatal.

- Estoy aquí.- Saludó Tontita tras un rosal, con su mano vendada toda mal.

- Uy, qué mano tan grande tiene!!! Observó como pudo Tontito al acercarse al rosalito.

- No es mano es manopla, es que meto la mano en el fuego y por mi nadie sopla, así que me quemo. .- Dijo Tontita haciendo un gesto con su cabecita, dejándola a un lado en el hombro casi apoyadita.

- Vaya, pues algo parecido me pasa a mí con el pie, que con el me tropiezo una y otra y otra vez.- Respondió Tontito muy tontito ladeando el gesto a su vez.


Quedáronse mirando un buen rato, un largo rato, Tontito con la cabeza de lado y Tontita igualmente con su cuello ladeado.



Pasaron un buen buen rato los dos enfrentados, mirándose de lado.



Paso tiempo y tiempo y tiempo.


Y empezó a llover….y cuando una gota tocó la frente de Tontito muy Tontito este al fin reaccionó.

- Uy, bueno, me voy cojeando rápidamente a la tienda, olvidé que tenía que comprar algo con que limpiar mi cristal empañado.

Tontita muy Tontita aún seguía con la mirada perdida en las gotas que caían sobre la cara de Tontito muy Tontito, acercó su mano buena a la cara de este y resolvió:

- Están fresquitas estas gotitas.
Entonces recuperó el gesto erguido y retomó su camino.


- Adiós.- Le dijo Tontita muy Tontita a Tontito muy Tontito, saludando con su manopla en la mano.



-Adiós.- respondió Tontito muy Tontito, que cojeando marchó.


No os gusta el cuento…No queréis que termine aquí, pero aquí termina, como todos los cuentos un mal mal día.

Y ¿por qué no se unieron Tontita muy tontita y Tontito muy tontito? Os diréis. Pues porque a Tontita muy tontita le gustaba poner la mano en el fuego, que no está bien para ella, pero era lo que le gustaba. Y aunque por un momento notó el frescor de las gotas sobre la cara de Tontito y le gustó, no supo qué era eso, pues eso no lo buscaba de ninguna de las maneras. Y no puedes encontrarte con lo que no buscas eso es evidente.

Y Tontito muy tontito ¿por qué no se enamoró de Tontita muy tontita? Pues porque aunque el amor para él era muy importante, lo cierto es que no sabía qué era el amor, pues no lo había encontrado nunca en ninguna parte, así que siguió por su camino tropezante que eso, se le daba bien…bastante.


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