12 abr. 2012

Missis Delay .-

 
Missis Delay disfrutaba de su café por la mañana, el cual bebía a pequeños sorbos, mientras miraba por la ventana cómo la ciudad despertaba. 

Una de las cosas que más le gustaba era cuando alguien tomaba un taxi frente a su casa, cómo el tráfico se paraba por un momento, cómo por un momento con un simple gesto una persona podía parar una máquina tan grande. Y hacer a su vez parar al resto de tráfico que modificaba su ruta para seguir adelante. 

Un sorbo más tarde imaginaba por un instante a dónde iría el nuevo pasajero, por qué habría parado el taxi, qué le ocurriría ese día. Así empezaba las mañanas Missis Delay, tranquila, sin prisa y ensoñando, algo que desde pequeña venía en su mente cultivando. 

A Missis Delay no le gusta correr, la prisa no viene nada bien, se decía una y otra vez....Pues cuanto antes empieza algo antes termina, esa lección es bien sabida.

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