21 feb. 2012

Cuando soy idiota .-



Tenemos una tendencia compulsiva e irracional a denominar como idiotas a todos los que toman decisiones que a nosotros nos parecen injustas o erradas.

Últimamente es dificil escapar de la idiotez que parece haber invadido las mentes de los primates que nos gobiernan, olvidando que nosotros somos reyes soberanos de nuestros actos desde que despertamos hasta que volvemos a la cama y vuelta a empezar.

Teniendo en cuenta esta premisa, he llegado a la conclusión de que yo también soy idiota. Una gran idiota en realidad, tal vez mucho más idiota que otros, aunque sólo sea por el hecho de ser consciente de mi condición como idiota.

Soy idiota cuando tomo decisiones que no se corresponden con mis sentimientos, seguramente guiada por experiencias vividas que no me permitirán avanzar, idiota porque aún sabiéndolo el bloqueo es tal que no puedo hacer nada.

Soy idiota cuando por miedo no hago o digo todo lo que quiero, soy idiota porque sé que el miedo no existe, el miedo es un mecanismo de control impuesto por los demás.

Soy idiota cuando me escondo de mí. Soy idiota cuando salgo con la careta. Soy idiota por correr cuando quiero caminar. Soy idiota desde que me levanto hasta que vuelvo a la cama y vuelta a empezar.

Soy casi todo el rato idiota. Aquí sentada mirando la pantalla, pudiendo estar tomando el Sol mirando el mar.

Soy básica y fundamentalmente idiota pero una idiota tímida, así que opto por hacer el idiota, dejo que la idiotez ocupe la mayor parte de mi tiempo, para que al menos los demás se rian en mi proceso de idiotez crónica, patológica y terriblemente... humana.

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