31 ene. 2017

En Un Mundo Paralelo Feliz (Tranco 10) .-




Sebastian, después del bajonazo que le da a su chica tras escucharle tocar pop, mantiene una larga conversación con su colega del conservatorio Keith, quien aprovecha para confesarle: que no le ha llamado para tocar por su virtuosismo, sino porque es su amor platónico de toda la vida y ya va siendo hora de que se entere.

El pobre Sebastian se queda en shock, no porque le sorprenda lo de Keith, algo que para él siempre había estado claro, sino porque empieza a dudar y mucho, de que realmente eso del jazz sea lo suyo.

Porque una cosa es lo que te gustaría ser y otra lo que realmente eres. En algún momento de la vida, hay que madurar y aceptarse con las propias limitaciones. Como dice la canción del casting (ah no, no dice eso, perdón).

En fin.

Mia, por su parte, tras ver que Keith va a tener más cerca a su chico que ella misma, se plantea muy en serio... aprender a poner cafés. Ya que tras años currando en la cafetería de los estudios, aún no ha puesto ninguno, por lo que sea.

Tras varios intentos fallidos: se le cae, se le quema, es aguachirri. Mia, vuelve con lo de ser actriz y termina optando definitivamente por montar una obra de teatro, el estreno lo peta de bolleras entregadas, amigas todas de sus compañeras de apartamento Caitlin, Alexis y Tracie,  entre las que se encuentra Sara, quien invita a Mia a París, con la excusa de conseguirle un papel de prota en una pelí, a lo que Mia acepta. Por qué no, si total, su chico toca pop.

Ni qué decir tiene, que entre vino y vino,  Sara y Mia se enamoran cual adolescentes. Durante el viaje, Mia aprovecha, ya que está, para aprender a hacer café, por lo que pueda pasar: porque como actriz, tu carrera es corta; las parejas bollers no suelen durar mucho; pero siempre, siempre, habrá alguien que necesite café.

A su vuelta de París, Mia, su todavía pareja Sara y el grupo de amigas de Caitlin, Alexis y Tracie, quienes han aceptado el transgénero y la pansexualidad, como mejores opciones vitales que las que les ofrecía la sociedad heteronormativa del patriarcado, terminan visitando el bar de Keith y Sebastian, que son colegas, se quieren, y no, no son pareja, ni tienen por qué serlo nunca.

Sebastian toca un temazo tope de bonito sobre el amor libre, con un puntito pop, que ha aceptado existe en su interior y al terminar sonríe a Mia en plan: Mira que os lo montáis bien fuera de la heterosexualidad.

Baja del escenario y se toma un copazo con las chicos, los chicas, su amigo y su ex, quien con el segundo tequila, termina subiendo al escenario, para cantar, ahora sí, ese tema del casting que dice:
"Es molón ser un perdedor", "aunque pierdas siempre ganas", "keep on going peazo loser" o algo así.

Caitlin, Alexis y Tracie también optan por subirse al escenario con su amiga, que va muy pedo y se montan un temazo final rollo Priscilla tope de molón, que bailan juntos todos en el local de jazz de Keith y Sebastian, muy felices.

FIN