29 sept. 2014

El Absurdo .-



Tenía en el asiento de al lado a su hombre deseado. Pero no le vio. 

No reparó en sus ojos oscuros brillantes, ni en sus grandes y cuidadas manos, ni en la sonrisa amable que le dedicó al dejarla pasar a su asiento junto a la ventanilla. 

No se dio cuenta de su presencia. 

Obvió completamente su olor, el calor que desprendía su cuerpo, su porte. 

Nada.

Estaba demasiado ocupada buscando al hombre perfecto en la red de contactos y no podía separar su vista ni sus sentidos del terminal. 

Tan sólo sentarse en su asiento lo antes posible y seguir buscando. 
Seguir buscando. 
Next. Next. Next.

Próxima parada. 
Stop.

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