8 ago. 2012

Missis Absolutely Shy .-

Missis AShy nació con retraso de un mes, no quería saber lo que le esperaba ahí fuera del útero materno, motivo por el cual su piel envejeció más de lo normal y con ella seguramente el resto de sus células.

Mayor ya desde pequeña, observaba Missis AShy el mundo con mucha atención y cierto temor por qué no decirlo a participar de lo que en él sucedía. Pues extraños monstruos parecerían habitar dentro de los hombres que confusos andaban, actuaban y hablaban inconscientes de lo que su conciencia creaba.

Tuvo varios intentos de interactuar, pero sentía Missis AShy que todo era muy raro, hasta que empezó a entenderles pasaron muchos años, años en los que los ojos de Missis AShy se hicieron cada vez más pequeños, porque tenían que enfocarse mucho para observar la realidad y comprender su funcionamiento para ella tan caótico de lo humano, de lo físico, de lo científico y químico.

Pero no creáis que Missis AShy vivía sola en su mundo de fantasía, no, por el contrarío de nada disfrutaba más Missis AShy que compartiendo, con pocos, su mundo creado y creando a su vez en el mundo la realidad que más de gustaba realizar.

Pasados los años Missis AShy optó sin embargo por no mirar más, empezó a dejar caer su cabeza y obvió todo lo que en el mundo ocurría, no por dolor, ya no por miedo, simplemente era porque no compartía lo que en él sucedía. Y admitir esto es un acto de valentía.

Un día como otro cualquiera se topó, sin saber que quisiera, con una luz extraña que la dejó parada durante un buen rato. Miraba Missis AShy sobre su pecho, ya que cabizbaja ya tan sólo veía eso, un reflejo dorado, plateado, anaranjado, que se movía lento que le daba un calor extraño y algo dentro de ella sucedió.

Como pudo subió su cabeza, como pudo torpe y lenta, enfocó su mirada al frente de donde procedía tal luz y quedó prendada, complemente cegada, obnubilada… Helada de calor por una sonrisa que llegaba de una belleza tan perfecta, tan brillante, tan elegante, que no pudo por más volver a enfocar, seguir observando y empezar a preguntarse lo que tan claro ya y tantas veces ya se había respondido y no pensaba cuestionar más.

¿Qué es esto? Se dijo, ¿Lo quiero? Y si no lo quiero ¿ por qué lo he buscado? ¿Y si no lo buscaba qué hace aquí? Ahora de repente me tengo que plantear de nuevo toda entera mi mente. ¿Cómo ha podido suceder si tan claro, tan estudiado estaba todo y a todo había ya renunciado?.

Entonces una voz, esa voz que no escuchamos nunca pero que sabemos está dentro de cada uno, una, un de nosotros, le susurró y esta vez Missis AShy escuchó:

- Es la Belleza. Sí, la Belleza es algo que no habías observado con el suficiente detenimiento, La Belleza es lo que debes observar del mundo AShy para querer entrar en él. Y ahí la tienes, frente a ti, al fin, con el tiempo detenido para ti para que te recrees en ella, para aprender de ella, para saber darte más, para vivir.

Afortunados, muy afortunados los que tienen el placer y el valor de encontrar y entregarse a La Belleza.

Afortunados y dichosos siempre los bellos… y yo por poder verlos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

bella la bella
sis