5 mar. 2007

Mirarse el ombligo

Sea como sea para mirarnos el ombligo adoptamos una postura ciertamente incómoda para nuestro cuello que al final nos pasa factura.

Podemos mirarnos el ombligo por autocomplacencia o por la más loable acción de investigar en el origen y por qué de nuestra existencia, pero de todos modos es absurdo dedicarle demasiado tiempo a esto, porque querid@s: "la verdad está ahí fuera".

 Nunca encontraremos gran cosa aquí dentro si no lo llenamos de lo que hay fuera.

Y si seguimos provocándonos esguinces cervicales a base de autocomplacencia no creo que se nos vea demasiado atractivos y lo que es peor para cuando queramos levantar la cabeza y ver más allá no podremos hacerlo.

No hay comentarios: