5 mar. 2013

Mañana hablamos .-


Observad la cara de este enano. Feliz felicísimo.

Quién diría que le pegan en la guarde, quién se imagina que hay un niño en su clase con una extraña manera de descargar su tensión rollo tic incontrolado con mano alzada que llega a la jeta de quien tenga al lado.

Diego llegó un día a casa diciendo que había un niño en su clase que le pegaba. Lo dijo así sin ninguna lágrima en su rostro, estoico el, como sorprendido por lo sucedido sin darle ninguna importancia por lo que nosotros tampoco.

Al día siguiente le preguntamos qué había hecho al respecto y nos contó:

- Me he sentado a su lado.... Y me ha pegado.

- ¿Y tu qué has hecho?

- Le he dicho que mañana hablamos.

Seguramente mi sobrino (maestro) estaba haciendo algo mucho mas importante como para molestarse en responder a la ofensa. Que no deja de ser una ofensa y desde luego merecería mucho una réplica a la bajura de las circunstancias pero a Diego no le afectan los demás para ser un tipo feliz.

De mayores se nos olvida esto y dejamos la responsabilidad de nuestro humor en manos de un ajeno. Qué fácil verdad. Eso es muy cómodo ¿quién no caería? pero también es muy injusto para el otro y sobretodo para nosotros mismos.

Porque la leche me la has dado y me va a doler, pero es que ahora mismo tengo cosas mas importantes de las que ocuparme, como por ejemplo cualquier cosa que no seas tu, porque tu no vas a cambiar mi buen humor por mucho que te empeñes y sinceramente no es esa la manera de llamar mi atención para que me importes en la vida.

Así que si os levantáis de buen humor un día con lo que cuesta eso (ahora con este frío) y viene alguien a daros una leche ya sabéis: Mejor lo habláis mañana.

1 comentario: